QUE TU CUERPO ES MI GUITARRA
Pablito “The
Dreamer” Ramones se estaba quedando dormido. Eran las 12:23 pm de un miércoles
cualquiera, y apenas reposaba cuando un ensueño lo secuestró: vio la casa de su
abuela materna, y aquella chica alemana del cole, como en una mantilla de
Reverón -marrón y sepia-. Quemaba palitos de árbol, para jugar a la fogata,
pero ya era de 50. Entonces pudo ver su cabello, hermoso como la crin rubia de
una potra salvaje; amor. Sintió amor. Supo que era ella. Y despertó. ¡Clack!
No menos de
30 años habrían pasado desde la fiesta de grado del cole, en el Altamira
Hilton. Fue la última vez que la vio; No. Mentira. La había visto harían 3 o 4
años, bajando de una camioneta de alta gama en La Lagunita. “The Dreamer” venía
con su compinche habitual en una EcoSport roja, digamos más o menos rápido, pero
algo le dijo a Pablito que ella sabía que él pasaba por detrás de ella.
Desde
entonces, se encendió la lumbrera de un vínculo telepático entre los dos. De
niños se gustaban; pero Pablito era el “cholo” y ella la “milloneta”. Quisiera
que este cuento tuviera cuatro párrafos, pero sólo tendrá tres. ¿Por qué?
Porque no hay mucho que decir; Facebook. Ella tenía un perfil fantasma en Fb.
Lo espiaba. Y mientras Pablo Ramones, el músico, ensayaba sus próximos shows en
los bares de Caracas, ella lo presentía. Y el cuerpo de la alemana, era su
guitarra.
FIN



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